Vie. Abr 12th, 2024

Las increíbles metamorfosis de Luz Lizarazo en una exposición brillante y luminosa.

La exposición de Luz Lizarazo en Galería Casas Riegner tiene ojos por todas partes; tiene ojos y –como una firma o un juego metafísico con su propio nombre– sus pinturas y sus esculturas desprenden una luz especial. La obra de Lizarazo se ha consolidado con una fuerza inédita en los últimos años. Sus muestras antológicas en el Museo de Arte Moderno, en 2021, y en el Museo La Tertulia de Cali, en 2022, fueron dos soberbios acontecimientos visuales y dejaron un par de piezas –con sus niñas y sus cicatrices– que, sin duda, merecen estar en una lista de lo mejor del arte colombiano del siglo XXI.

Lizarazo presenta en la galería una nueva muestra con la ambición de una artista que quiere devorar otro museo; hay más de 30 o 40 obras que revelan un universo absolutamente personal, femenino y, sobre todo, espiritual. Su obra se conecta con la naturaleza, el misterio de la vida y con lo que los antiguos y los sabios llamaban ‘el alma’; hay algo en su obra que supera las palabras: sus personajes toman vida de mitos indígenas y de su propia historia; viven metamorfosis personales y, nuevamente, se expresan con su propia luz. Es una muestra envolvente en la que todo se conecta con todo, donde los objetos cotidianos, como la cama, ofrecen y revelan toda su energía secreta. Luz hizo su ‘Autorretrato’ para EL TIEMPO.

¿De dónde salen los personajes de sus pinturas?

Desde hace muchos años mis personajes femeninos son autorretratos. A nivel conceptual, los personajes nacen de mis obsesiones por buscar referentes en el mundo animal, vegetal y mitológico para evocar temas vitales para mí. Por ejemplo, la luciérnaga: un insecto diminuto que lleva la luz en su propio cuerpo. Me fascina la idea de saber que nosotros tenemos nuestra propia luz.

¿A qué artista vivo o muerto le encargaría que pintara su retrato?

Me imagino a un artista opuesto a lo que yo he construido como mi propia imagen: Lucien Freud.

¿Duchamp o Picasso?

Duchamp.

Luz Lizarazo, artista plástica colombiana.

Foto: 

cortesía del artista

¿Recuerda quién compró su primera obra?

Aseneth Velásquez, cuando hice mi primera exposición individual en la Galería Garcés Velásquez en los tempranos años noventa.

¿Cuál es la colección a la que pertenece que más la hace sentirse orgullosa?

Las colecciones de mis amigos artistas y las de los coleccionistas que han confiado en mi obra independientemente del mercado.

¿Por qué decidió convertirse en artista?

Por placer y porque tuve el apoyo de mis padres a pesar del miedo que eso les generaba. Tenía 18 años. A esa edad tener que decidir qué va a hacer uno de su vida es una presión absurda. No es edad para tomar decisiones vitales.

¿Conserva sus dibujos de niña?

Lamentablemente todo se lo comió la humedad en una finca a donde llevaron a guardar todas mis cosas.

¿Cuántos años lleva de carrera?

¡33!

¿Cuál es la crítica que más le ha molestado?

Siendo estudiante de arte, una profesora me dijo que yo era una burguesa disfrazada de artista. La vulnerabilidad de un estudiante de arte hay que tenerla en cuenta. Es una época llena de dudas, de ganas de conocer, uno no sabe nada cuando entra a una facultad de arte, a eso va, a aprender. Esta profesora era –además– una artista “importante” que todos admirábamos. Ese día decidí dos cosas. La primera, que por encima de todo iba a ser artista, que partía de cero. Y la segunda, que nunca sería profesora de arte.

¿Y la que más la ha hecho feliz?

Ver llorar a mi hija Bettina antes de irse a Nueva York cuando veía las obras que llegaban a la galería para esta exposición y que no iba a poder ver instaladas, sino saliendo de los plásticos y las cajas y desparramadas por la galería.

¿Tiene alguna obra que no haya querido vender?

Muchas, las tengo en casa para mis hijas.

¿Cuántas piezas cree que ha producido?

Eugenio Viola, curador del Mambo, hizo mi primera exposición antológica en el año 2021/2022 con obra que en su mayoría estaba en mi taller. Dejamos muchas obras por fuera. No podría decirlo.

Obra de Luz Lizarazo

Foto: 

cortesía del artista

¿Considera que es una genio?

¡No! Sería muy triste ser genio, dejaría de sorprenderme. Pensaría que todo lo sé. Me retiraría.

¿Cuáles son sus materiales de trabajo favoritos?

Un lápiz 2H y un buen papel.

¿Cuál es, hasta ahora, su obra maestra?

Esa idea de obra maestra está lejana.

¿Cuál ha sido su peor crisis creativa?

Me cuesta trabajo ausentarme del taller por largos periodos. Después de mis partos, retomar el dibujo y la energía del trabajo fueron siempre procesos muy lentos. Pero no lo llamaría crisis, porque llegaba llena de una fuerza inenarrable que no sabía cómo canalizar.

¿Cuál es el eje central de la exposición?

En el ojo nace la rosa es una exposición que hace visible mi interés primordial sobre la existencia humana. Y para ahondar en esta idea tan amplia, trabajo en algunos aspectos de la naturaleza humana, que para mí, en estos momentos, son importantes: nuestra luz, nuestra sombra y la unión de esas dos polaridades.

La muestra está llena de objetos, esculturas gigantes y ensamblajes, ¿cuál es el proceso de creación de esas piezas?

Todo comienza con el silencio y luego con el dibujo. El dibujo es la semilla desde la cual nacen todas las otras obras que no son dibujo. Para esta exposición me permití romper límites anteriores, hablar desde los lugares más íntimos e importantes de mi vida.

El montaje de la muestra es un espectáculo y, de alguna manera, ofrece la sensación de una sola gran obra, ¿cuánto tiempo se demoraron ubicando cada pieza?, ¿cómo se unen unas con otras?

Este diálogo comenzó meses atrás con Paula Bossa, la curadora de la galería. Cuando comenzamos el montaje, en nuestras cabezas teníamos la idea clara de lo que queríamos lograr en cada una de la salas. El espacio –luego– impone retos y al mismo tiempo es generoso y le aporta un carácter particular a cada obra. Es una obra que habla de los ciclos. Se articula desde ese carácter. Va y viene como la luz y la sombra, como el día y la noche.

¿Qué tan ordenado es su taller?

Muy ordenado. Barro cuando necesito poner mi cabeza en orden y me gusta saber dónde está cada cosa.

¿Tiene horarios de trabajo?

Sí. Creo en la disciplina del taller.

¿Colecciona obras de otros artistas?

Sí. Únicamente de amigos artistas. Jorge Julián Aristizábal, Juan Carlos Delgado, Ana María Rueda, Angélica María Zorrilla, María Elvira Escallón, Karim Estefan, León Trujillo, María Fernanda Vallejo, Adriana Ramírez, Rodrigo Facundo…

¿Cuál es el artista que más admira en Colombia?

Admiro profundamente a Delcy Morelos.

¿Para usted cuál es el artista vivo más importante del mundo?

Importante debe ser vital para la humanidad. Alguien que con su obra transforme, haga pensar, detenerse y soñar. Eso es importante. Entonces nombraría a Olafur Eliasson y a Bill Viola.

¿Con qué artista le gustaría exponer en la misma sala?

Me gustaría exponer con Leonora Carrington
y Remedios Varo.
Me enloquecería,
me sentiría pequeña y empezaría de nuevo, desde cero

Con Leonora Carrington y Remedios Varo. Me enloquecería, me sentiría muy pequeña y empezaría de nuevo desde cero.

¿Qué obra del arte universal le gustaría tener en la sala de su casa?

Tendría que tener una casa muy grande para poder vivir con Mamá (1999), de Louise Bourgeois, o cualquiera de sus Celdas.

¿Ha llorado frente a alguna obra de arte?

No. Lloro en cine.

¿Cuál es el artista que más la ha inspirado y el que más ha estudiado?

Mujeres artistas. Soy obsesiva. Leonora Carrington, Remedios Varo, Louise Bourgeois, Kiki Smith, Eva Hesse y, por

¿El arte digital es el futuro? ¿Ya tiene NFT?

Me siento muy lejana al arte digital. Si es el futuro ya me quedé fuera del futuro. No tengo NFT.

¿Cuál es su libro de arte de cabecera?

En este momento no tengo libros de “arte” de cabecera. Tengo libros de otras disciplinas. Sobre sueños, brujas, cristales, sanación, poesía, oráculos, mitos…

¿Por qué vale la pena comprar una obra suya?

Creo que el artista es un canalizador y que las obras son amuletos. Son energías que se encuentran con otra energía y ahí nace la magia. Cuando la energía de la obra encuentra la energía compatible con ella, se crea el vínculo. El arte es sanador. Decir que vale la pena comprar una obra mía sería arrogante. Pienso que una persona sensible, con intereses en niveles sutiles, y a la vez profundos de nuestra existencia, se sentiría bien compartiendo su espacio sagrado con una de mis obras.

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