Una mujer que practicaba los diabólicos ritos de la santería le entregó su vida a Cristo luego de escuchar la voz de Dios repentinamente.

Illiana Soltani creció en un hogar disfuncional, cuya situación empeoró tras el divorcio de sus padres; cosa que la llevó a experimentar el rechazo de su progenitor.

Aquello hizo crecer en ella un sentimiento de querer ser aceptada siempre, aunque en lo secreto, se culpaba a sí misma por ser la causante de que su padre se fuera de casa y la abandonara junto a su madre.

Con tan solo 12 años, Illiana conoció el ocultismo, donde encontró aceptación y la atención que tanto anhelaba. Su estadía en este oscuro mundo la hizo pensar que su identidad era ser una bruja.