El propietario de la librería Wheat Bookstore, fue condenado a siete años de cárcel por el tribunal de la ciudad de Linhai, al este de China, por vender libros cristianos, principalmente Biblias. 

Actualmente, en China es un delito realizar actividades religiosas sin el permiso de las autoridades. 

Aunque China reconoce el catolicismo y el protestantismo, muchos de los libros vendidos se publicaron en Estados Unidos y Taiwán, y no se ajustan necesariamente a las normas y reglamentos establecidos por el Partido Comunista Chino

Según Free Radio China, algunos de los que habían comprado los libros sufrieron una redada en sus casas y se les quitaron sus pertenencias. 

Entre los libros vendidos por Yu están los escritos por el pastor Wang Yi, acusado de «incitar a la subversión o al poder del Estado».