Cumbre del G20 o el evento en el que todos quieren con Xi Jinping.

El presidente de China, Xi Jinping, fue el líder con quien todos querían reunirse en la cumbre de esta semana del G20, donde ocupó un lugar central en una aparición cuidadosamente coreografiada tras tres años de ausencia autoimpuesta por el covid.

En la isla indonesia de Bali, el presidente chino inició el martes un nuevo maratón de reuniones tras un encuentro en la víspera con su homólogo estadounidense Joe Biden, que permitió rebajar las tensiones bilaterales.

Con sonrisas y un apretón de mano, además de las promesas de iniciar nuevas conversaciones sobre el cambio climático y el tema comercial, Xi proyectó una imagen de un diplomático magnánimo, listo para afrontar los desafíos globales y construir puentes.

“Sin duda Xi Jinping está esforzándose para recuperar el tiempo perdido en la escena internacional”, dijo Danny Russel, vicepresidente del centro de estudios Asia Society Policy Institute, con sede en Nueva York.

“La cumbre entre Biden y Xi alimentó la esperanza de que las dos potencias puedan ahora estar dispuestas a separar sus responsabilidades globales de sus diferencias bilaterales”, dijo.

La agenda de encuentros de Xi durante la semana estuvo repleta: el presidente francés, Emmanuel Macron; el argentino, Alberto Fernández, quien fue tratado por una gastritis durante el evento; el indonesio, Joko Widodo; los jefes del gobierno de España y Australia, Pedro Sánchez y Anthony Albanese.

Después de Bali, Xi acudirá a la cumbre en Bangkok del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), donde se reunirá con el primer ministro japonés, Fumio Kishida.

En tanto, la ausencia del presidente ruso, Vladimir Putin, aislado del panorama global por la invasión contra Ucrania, condenado por la mayoría de los miembros del G20, fortalece la posición de Xi como principal contrapeso de Estados Unidos en el orden mundial.

Tanto Xi como Biden llegaron a su encuentro en Bali revitalizados en el frente interno. El presidente chino tras haberse asegurado un tercer mandato al frente del Partido Comunista el mes pasado y Biden después de que en las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos los resultados fueron mejores a lo esperado para el Partido Demócrata.

 

Xi no transigió en los principales intereses fundamentales para su país.

El presidente chino dijo a Biden que el tema de Taiwán “está en el núcleo central de los intereses de China” y que para Pekín constituye “la primera línea roja que no debe cruzarse”.

Tampoco pareció hacer ninguna concesión sobre la guerra en Ucrania o las pruebas de armamento de Corea del Norte.

El principal énfasis de Biden “sigue siendo la prevención de un conflicto militar entre Estados Unidos y China”, dijo Shi Yinhong, profesor de Relaciones Internacional en la Renmin University de Pekín, que es un asesor del Consejo de Estado de China.

Para los representantes chinos, la ausencia de Putin en el G20 fue un alivio que les evitó tener que darle un apoyo más concreto frente a las condenas de los occidentales a Rusia, señalaron los analistas.

“Xi está intentando enhebrar una aguja entre su intento de parecer un líder respetable en el panorama internacional y su apoyo a Putin”, dijo Michael McFaul, profesor de estudios internacionales en la Universidad de Stanford y exembajador de Estados Unidos en Rusia.

El aislamiento internacional de Putin contrasta con la imagen que Xi proyectó esta semana.

En su encuentro con Biden, ambos líderes concordaron en su oposición al uso de armas nucleares en la guerra de Ucrania, lo que parece una clara señal hacia Rusia, pese a que este tema no quedó reflejado en el comunicado emitido por China.

“La ausencia de Putin concentra más atención en Xi, dándole una oportunidad de exponer sus puntos de vistas”, dijo a la AFP Chong Ja Ian, profesor asociado de Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Singapur.

“El no tener que reunirse con Putin, con quien Xi da la impresión de tener vínculos cercanos, también implica que no tiene que defender o criticar las acciones de Rusia”, afirmó.

A pesar de la falta de avances, el tono más cordial de lo previsto de la reunión entre Biden y Xi allana el camino para los siguientes encuentros con otros dignatario extranjeros, aliviados ante la perspectiva de que no haya una escalada inmediata de la rivalidad entre Estados Unidos y China.

“Ni Biden ni Xi llegaron a la reunión esperando tener concesiones en temas de litigio”, dijo Russel, que ejerció un alto cargo en la diplomacia estadounidense.

“Sin embargo, parece que al menos pudieron obtener un acuerdo tácito de que estos desacuerdos no deben impedir la cooperación en prioridades internacionales globales”, señaló.

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