El capo que ordenó matar al fiscal Pecci estaría escondido en La Guajira.

Andrés Felipe Pérez Hoyos le pidió perdón a la familia del fiscal Marcelo Pecci por haber participado en su asesinato, el 10 de mayo de 2022, en una exclusiva playa de Barú.

La evidencia que exhibió la Fiscalía fue tan demoledora que él y su hermano, Ramón Emilio Pérez Hoyos, capturados el sábado 14 de enero, aceptaron cargos en la audiencia que se cumplió 24 horas después de que fueron ubicados en Rionegro (Antioquia) y Bogotá.

Durante meses, investigadores judiciales de la Fiscalía y de la Policía verificaron la información entregada por varios de los implicados, incluido el sicario Francisco Luis Correa Galeano, que permitieron llegar a los hermanos Pérez Hoyos.

El propio Correa terminó por confirmar que fueron ellos quienes lo
 contrataron para matar al fiscal antimafia.

EL TIEMPO accedió en primicia a la investigación, y revela fotos inéditas, encuentros e información que permitirá llegar al último eslabón de esta cadena criminal: el capo que pagó para que asesinaran a Pecci.

Con base en la información recaudada se estableció que para matar al fiscal antimafia ya se había contratado a sicarios “pesados” de Brasil, que cobraron un millón de dólares y fallaron. 

Por eso, el 30 de abril de 2022, Ramón Emilio Pérez Hoyos llamó al sicario Correa Galeano a quien había conocido en prisión. Y aquí viene la primera pista sobre el autor intelectual.

Oculto en La Guajira

En una primera reunión en Medellín, Ramón Pérez aseguró que había un trabajo delicado para matar a un fiscal que venía presionando a su “patrón”. De hecho,  aseguró que Pecci ya había metido a la cárcel al hermano del gran capo.

Se sabe que se trata de un narcotraficante de nacionalidad paraguaya que inicialmente fue ladrón de bancos y que estuvo escondido en una isla en jurisdicción de un país europeo”.

De acuerdo con las autoridades, se trataría de Miguel Ángel Insfrán Galeano, alias Tío Rico, un poderoso narco paraguayo, prófugo de la justicia.

Y aquí viene otro dato clave.
Uno de los implicados en el crimen de Pecci asegura que el capo paraguayo está escondido en La Guajira, desde donde salen los cargamentos de cocaína que mueven los hermanos Pérez Hoyos.

Las autoridades ya establecieron que un cargamento de 1.100 kilos del alcaloide pureza fueron incautados en marzo de 2022 en Punta Gallinas (La Guajira), y que pertenece a esta misma organización criminal.

En ese operativo fueron capturados cinco personas que ahora son claves dentro de la investigación.

El sello que llevaban las panelas con la cocaína es TXL, la marca del capo paraguayo. Esos mismos sellos han sido encontrados en cargamentos en Holanda, España, Paraguay y El Salvador.

Según la evidencia, por el crimen de Pecci se habrían pagado más de 4.000 millones de pesos, pero al grupo de sicarios solo le entregaron 1.600 millones de pesos. Los hermanos Pérez Hoyos, quienes tendrían una mina de oro en Amarlfi (Antioquia),  también viajaron a Santa Marta (y luego a Cartagena) a ultimar los detalles del crimen. Así lo prueban registros de hoteles y cámaras de seguridad.

El primero en enterarse que Pecci había sido asesinado fue Ramón Emilio Pérez a través de la aplicación Signal.
Está documentado que, media hora después del crimen, Correa y los hermanos se reunieron cerca al Edificio Palmetto de Cartagena.

Allí entregaron parte del dinero para pagarle a los otros sicarios. Minutos antes, una cámara de seguridad captó a Andrés Pérez retirando dinero de un cajero automático de Cartagena: 10 millones de pesos y ya antes había sacado otro monto similar en una oficina bancaria.

La Fiscalía comprobó que Correa y los Pérez pertenecieron a la banda criminal de los Rastrojos, a través de uno de sus tentáculos: ‘los Paisas’. De hecho, Ramón Pérez fue comandante de ‘los Paisas’, en Córdoba. En esa época usaba el alias de ‘Esteban’. Incluso, se verifica si  trabajó para Carlos Castaño y para alias ‘don Berna’. 

Sobre Andrés​ Pérez se sabe que (al igual que su hermano) se dedica a enviar cargamentos de cocaína a México y Europa. Él sería en nexo más directo con el narcotráficante paraguayo.

Según las pesquisas, varias de las reuniones para entregar la información sobre los movimientos de Pecci se cuadraron en la plazoleta de un centro comercial y en un billar del centro de Medellín, en donde trabaja la pareja de Ramón Pérez.

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