Con electrificación de sus vehículos, GM busca transformar movilidad del mundo

Los automóviles que se mueven gracias a la gasolina comienzan a ser parte de una historia de General Motors (GM) que está cambiando. Desde hace varios años la compañía estadounidense dejó de desarrollar vehículos con dicha tecnología y se ha enfocado en promover un futuro totalmente eléctrico, con miras a no vender más carros de combustión interna a partir del 2035 y alcanzar la carbononeutralidad en el 2040.

Así, GM, que ha sido uno de los líderes en la fabricación de vehículos de combustión durante más de 100 años, se suma a los esfuerzos y compromisos medioambientales que se están haciendo a nivel global y que involucran a los gobiernos, a las empresas, a los legisladores y a todos los ciudadanos del mundo.

Como si se tratara de un mantra que se menciona desde lo más profundo y en repetidas ocasiones, el gigante estadounidense se rige con esta guía que lo mantiene enfocado en el objetivo de liderar la transformación de la movilidad alrededor del mundo: “Cero accidentes, cero emisiones y cero congestión”.

Estas palabras cobran más sentido cuando se recorren las instalaciones del Centro de Tecnología de GM a las afueras de Detroit (EE. UU.), específicamente el laboratorio, donde se ‘cocinan’ las ideas y se hace realidad lo necesario para que las proyecciones se cumplan. Antes de ingresar, los teléfonos móviles se deben apagar y, para evitar cualquier tentación de captar imágenes, los lentes de las cámaras son cubiertos con citas rojas. Allí todo es ultrasecreto. Sin embargo, con la tranquilidad de que ninguna imagen de los procesos se filtrará, se expone a los periodistas venidos de todo el mundo uno de los mayores orgullos de GM: sus baterías, parte fundamental de la cadena que logrará que el objetivo de ser cero sea un hecho.

 

Hoy la decisión es: un auto
que no emita y haga bien al mundo, o uno que simplemente no. Esa es la invitación que hacemos a nuestros clientes: ayudar a conservar el planeta

Las baterías son el corazón de los vehículos eléctricos, son las que permiten que no solo enciendan y anden, sino que garantizan que servicios como el aire acondicionado, el limpiabrisas y el sistema de audio operen de forma óptima.

Es así como GM creó su propia plataforma de baterías llamada Ultium, celdas de gran formato que pueden apilarse vertical u horizontalmente en la parte baja del carro, en su base (chasis). “Esto permite a los ingenieros optimizar el almacenamiento de la energía de la batería para el diseño de cada vehículo”, explican durante el recorrido.
Sobre esa plataforma de baterías se instalan desde autos básicos hasta vehículos de alto rendimiento. Así se busca ofrecer alternativas de acuerdo con el gusto y posibilidades de los consumidores, manteniendo la misma tecnología para electrificarlos, sin importar el tamaño, el diseño o hasta el lujo. El corazón es el mismo, porque como explican allí, se busca “promover un futuro totalmente eléctrico que sea inclusivo y accesible para todos”.

En consecuencia, GM está invirtiendo 35.000 millones de dólares en el desarrollo de 30 modelos de vehículos eléctricos y autónomos para 2025. De estos, ya varios comienzan a verse en las vitrinas de Estados Unidos y pronto tres lo harán en Suramérica. La apuesta es con los llamados en inglés SUV (vehículos utilitarios deportivos) y a los que GM ha denominado Bolt EUV, Blazer EV y el Equinox EV.

El primero será lanzado en Colombia en los próximos meses, y los otros dos aún están en fase de desarrollo en EE. UU.: “Todos son productos tecnológicamente innovadores, con un diseño atractivo y de alto rendimiento, pero cada uno de ellos tendrá su propia propuesta y características para atender diferentes perfiles de consumidores”, explicaron en la fábrica.

Autos autónomos

El carro se maneja solo. Es verdad. No son cuentos. En una de las autopistas que conducen a la pista de pruebas de GM en Detroit se vive la experiencia de soltar el timón, levantar los pies de los pedales y dejar que el auto siga su camino. Así se ‘conduce’ un supercruise, un Cadillac, cuya dirección se colorea de verde cuando está listo para hacer lo suyo: si tiene un auto muy cerca, frena suavemente; si ve espacio para adelantar, cambia de carril y supera a otro carro; si percibe alguna alerta más adelante (como una obra en la vía o reducción de carriles) enciende una luz roja en su timón, vibra y así le anuncia al piloto humano que es momento de retomar el mando.

Presidente de GM, Santiago Chamorro.

Foto: 

Jeffrey Sauger. General Motors

Como conductor no es fácil soltar el control. No sostener el timón y no ser el responsable de la velocidad del auto genera una sensación extraña, entre temor y desconfianza. Es cuestión de cambiar la mentalidad y abandonarse a la idea de que todo está calculado para que funcione bien y seguro. En efecto, este tipo de vehículos cuentan con un avanzado sistema de cámaras, radares y sensores que se conectan a un GPS para que el carro se mueva hacia su destino. Por esta razón, esta alta tecnología solo es posible de llevarse a ciudades o carreteras bien señalizadas y con suficiente información para que el GPS y todo lo demás se ejecute a la perfección.

Otro hecho cumplido que demuestra que la conducción de vehículos ciento por ciento autónoma es una realidad son los autos de servicio público que ya fueron aprobados en San Francisco (EE. UU). Vehículos pequeños y eléctricos que funcionan sin que un humano lleve el volante. Algunos pasajeros que ya han utilizado el servicio dicen que sintieron algo de temor y desconfianza, pero reconocen que el tiempo y el uso harán que esta nueva tecnología se acepte.

Y así va GM recorriendo su camino y mostrando cómo logrará cumplir la promesa de ser “cero accidentes, cero emisiones y cero congestión”. Los diseñadores, los innovadores, las empresas, las fábricas, los gobiernos están montando el escenario, ofreciendo las opciones. Ahora, el cambio está en los consumidores quienes empiezan a hacer los cálculos para determinar cuál será su aporte ambiental y si esta consideración estará por encima de la económica.

‘Se va a dar una transformación del negocio’

Colombia tiene una de las legislaciones más progresivas en materia de vehículos eléctricos, con estímulos para que los consumidores los compren, afirma el presidente de GM, Santiago Chamorro.Chamorro, presidente y director ejecutivo de GM para Suramérica, habló con EL TIEMPO sobre el lanzamiento en Colombia del primer carro eléctrico de la marca para la región.

¿Por qué se escogió Colombia para lanzar este primer vehículo de la marca?

Porque dentro del contexto suramericano, Colombia tiene una de las legislaciones más progresivas en materia de vehículos eléctricos, con estímulos para que los consumidores los compren. Son incentivos no solo económicos, sino también de movilidad, por los permisos que hay para transitar en ciudades que tienen pico y placa.

¿Qué los lleva a creer que es un buen negocio en Colombia?

Es un mercado que, si bien aún es bajo, estamos viendo que tiene rápido crecimiento en ventas de vehículos eléctricos. Poco a poco Colombia empieza a ampliar su oferta de este tipo de carros y eso es una gran oportunidad.

Una de las preocupaciones de los consumidores es dónde recargar las baterías. ¿Qué propone GM?

La infraestructura está creciendo de forma acelerada y estamos trabajando con la empresa privada y con los gobiernos para encontrar soluciones. Lo importante es tener en consideración que el 85 por ciento de los consumidores están en las grandes capitales y su recorrido promedio es de 45 kilómetro por día. Para esta misión, un vehículo como el Bolt funciona perfectamente. En este sentido, enfocamos nuestros esfuerzos para brindarles a nuestros clientes soluciones para que puedan cargar en sus casas o en edificios, como se hace con un celular. También es una oportunidad para que donde se ubiquen los cargadores se les ofrezca los clientes la opción de tomarse o café o algo más mientras hace la carga. En nuestra red de concesionarios, seguramente será un buen centro de cargas.

¿Entonces no sería como ahora, que cualquier carro se abastece de gasolina en cualquier estación?

Nosotros estamos yendo con un estándar que comparte con otras marcas, lo que hace que el asunto sea más fácil. Hay marcas que van con su propio cargador y eso sí genera una dificultad.

¿Cómo conquistar al consumidor, si los eléctricos son más costosos que los de gasolina?

Inicialmente son más caros. Pero el costo de tenencia de un eléctrico es más económico, se destina menos en mantenimiento, el consumo es más barato. Al ser más masivamente implementada esta tecnología alrededor del mundo, los costos de las baterías eléctricas caerán y los precios se equipararán con los de los vehículos de combustión interna. Pero no se trata de fijarse solo en el precio. En este momento la decisión es: un auto que no emita y haga bien al mundo o uno que simplemente no. Esa es la invitación que hacemos a nuestros clientes: ayudar al planeta.

¿Qué va a pasar con los talleres y mecánicos tradicionales con la llegada de esta nueva tecnología?

Va a haber un entrenamiento importante porque no es lo mismo meter la mano en un vehículo de gasolina que en uno eléctrico. Pero el mensaje es de tranquilidad, porque aquí lo que va a pasar es que va a haber una transformación del negocio, porque, por ejemplo, el cliente va a adquirir un vehículo con toda la tecnología y servicios de software

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