Los llamados internacional a Turquía para que modere sus ataques en Siria.

Estados Unidos y Rusia pidieron este martes moderación a Turquía después de que su presidente, Recep Tayyip Erdogan, amenazara con lanzar una operación terrestre contra posiciones de los combatientes kurdos en el norte de Siria. Erdogan amenaza desde mayo con una nueva ofensiva en estos territorios.

Pero el atentado del 13 de noviembre en Estambul, que dejó seis muertos y 81 heridos y que Turquía atribuye a los combatientes kurdos del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) y las YPG (Unidades de Protección Popular), corre el riesgo de acelerar las operaciones.

“Sobrevolamos a los terroristas durante unos días con nuestra fuerza aérea y nuestros drones. Si Dios quiere, los eliminaremos pronto con nuestros soldados, armas y tanques”, dijo Erdogan en un discurso, este martes en el noreste del país.

La fuerza aérea turca lanzó el domingo la llamada “Operación Garra -Espada“, una serie de ataques aéreos contra posiciones del PKK y de las YPG en el norte de Irak y de Siria, que dejaron casi 40 muertos en territorio sirio, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH).

El martes, un nuevo ataque con drones turcos tuvo como objetivo una base conjunta en Siria de las fuerzas kurdas y la coalición internacional antiyihadista, liderada por Estados Unidos. La base está situada a 25 kilómetros al norte de la ciudad de Hasaka, dijo un portavoz kurdo a la AFP, y el ataque dejó dos combatientes kurdos muertos, afirmaron las fuerzas kurdas y el OSDH.

“Respondimos a este feroz ataque que se cobró la vida de seis personas inocentes, incluidos niños, arrasando organizaciones terroristas en Irak y el norte de Siria”, dijo Erdogan el martes. “Sabemos quién arma, quién alienta a los terroristas”, agregó.

El jefe de Estado turco había advertido la víspera de que “no se trata de que esta operación se limite únicamente a una operación aérea” y mencionó unas “consultas” para decidir sobre “la potencia” de sus fuerzas terrestres.

En Karkamis, una localidad turca situada en la frontera, varios cohetes lanzados desde Siria acabaron con la vida de un niño y una joven profesora. “Haremos que paguen quienes nos molesten en nuestro territorio”, advirtió Erdogan.

Las declaraciones del presidente turco preocupan en Estados Unidos y Rusia, que pidieron moderación. Ambos países están implicados en la guerra en Siria, que se ha cobrado casi medio millón de vidas desde 2011. “Hacemos un llamado a la desescalada en Siria para proteger a los civiles y apoyar el objetivo común de derrotar al Estado Islámico”, dijo el martes el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Ned Price.

“Seguimos oponiéndonos a cualquier acción militar no coordinada en Irak que viole la soberanía” del país, agregó en un comunicado. Estados Unidos apoyó a las YPG, la principal milicia kurda de Siria, en la lucha contra los yihadistas del Estado Islámico (EI), lo que les permitió recuperar el control de Kobane en 2015. Rusia “espera” por su parte que Turquía muestre “moderación” y se abstenga de “cualquier uso excesivo de la fuerza” en Siria.

“Comprendemos las preocupaciones de Turquía sobre su propia seguridad (…) Pero al mismo tiempo, pedimos a todas las partes que se abstengan de toda iniciativa que pueda conducir a una grave desestabilización de la situación”, declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una coalición dominada por las YPG, indicaron el martes que estaban concentrando sus esfuerzos en la “desescalada”. Entre 2016 y 2019, Turquía llevó a cabo tres grandes operaciones en el norte de Siria contra las milicias y organizaciones kurdas. El gobierno turco asegura que quiere crear una “zona de seguridad” de 30 km de ancho a lo largo de su frontera sur.

La guerra en Siria que empezó hace once años ha sido un “laboratorio” para probar
drones, tanto por parte de los Estados como de los yihadistas y otros grupos armados, unos artefactos que luego se usan en conflictos como el de Ucrania, afirmó el martes la organización PAX.

Desde que empezó el conflicto, seis países han desplegado 39 modelos de drones militares, según un informe de la organización holandesa PAX.

“Países y los grupos armados no estatales han probado varios nuevos tipos de drones y han explorado cómo mejorar tácticas y estrategias militares”, afirmó PAX. Es el caso de Irán, Israel, Rusia, Turquía, Estados Unidos y de las fuerzas armadas de Siria, según el informe.

Todos ellos probaron drones en el país para perfeccionarlos y usarlos en otros conflictos.

En el norte de Siria, Turquía comenzó a desplegar drones militares en 2016 y el Bayraktar TB-2 se convirtió en “el dron de combate más conocido de Turquía, desempeñando un papel clave en los conflictos en Libia, Nagorno-Karabaj, Etiopía y, más recientemente, en Ucrania”, dijo PAX.

Por su parte, Rusia pudo probar en Siria los drones de sus socios y probar sus propios aparatos y armas de combate.

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