Los obstáculos que enfrenta la idea de extender la calle 63

Cuatro kilómetros y 700 metros es lo que falta de vía para conectar la calle 63, también conocida como avenida José Celestino Mutis, con la concesión departamental Devisab, y convertir este corredor urbano en un tercer acceso a la capital por la Sabana de Occidente.

Este proyecto ha sido considerado en las mesas de trabajo que realizan el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), el Instituto de Infraestructura y Concesiones de Cundinamarca (Iccu) y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI). Sin embargo, lo que aún no le ha permitido despegar es que no está claro bajo qué esquema se podría construir, si una APP privada o a través de recursos públicos.

Pero además, hay otro punto clave por resolver: no puede afectar la concesión departamental, que tiene un tráfico de alrededor de 40.000 vehículos y ya se está quedando corta para ese volumen de automotores.

La transversal 112 (foto) se desprende de la calle 63 con rumbo hacia el norte de la ciudad.

Foto: 

Sergio Acero Yate

La calle 63 es una vía clave de la ciudad, conecta la carrera 7.ª, a la altura de Chapinero, con el aeropuerto El Dorado, en Engativá. De hecho, en el último tramo construido, desde la avenida Rojas hasta la transversal 112, mejoran sus especificaciones. Pasa de ser una vía de dos carriles por calzada a tres carriles por sentido, con ciclorruta y espacio público.

La calle 63 está contemplada como uno de los 20 corredores logísticos y de carga proyectados en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) ‘Reverdecer a Bogotá 2022-2035’. Allí se establece su prolongación hasta el límite de la ciudad.

Además, es parte del proyecto de la actual administración distrital de crear un anillo logístico conformado por las calles 13, 63, 80 y la Devisab –que une a Chía con Girardot–, por donde ingresaría en el futuro el tráfico de carga que actualmente utiliza la autopista Norte para entrar a Bogotá.

¿Es viable o no?

El alcalde de Funza, Daniel Bernal, quien en los últimos días se convirtió en uno de los principales promotores de la prolongación de la calle 63, considera viable la extensión de este corredor, no solo en la capital sino en su municipio.

Una vez allí, de acuerdo con el mandatario, esa vía conectaría con la Indexzona, que une la zona franca de Funza –ubicada en el área de aproximación del aeropuerto– con la concesión departamental. Por esta concesión se accede hoy a las calles 13 y 80 (después del río Bogotá se vuelve autopista a Medellín) y también a las áreas urbanas de varios municipios.

“La ANI la tiene en un documento como una extensión en el corto plazo. Es viable porque no hay predios construidos en ambos lados que imposibiliten la construcción. Serían aproximadamente 1,6 km lo que tocaría hacer, 1,2 km en Bogotá y 400 metros en Funza, para conectar con la vía Indexzona, que tiene un perfil para zona industrial, así que cumple con las condiciones técnicas de soporte de carga”, indica Bernal.

El mandatario local, además, señala que la prolongación se puede pagar con la contraprestación del aeropuerto El Dorado al municipio –donde está ubicado el 33 por ciento del área de la terminal– y a Bogotá, que hoy por hoy no han recibido dichos giros, los cuales deben ser semestrales. Bernal estima esos recursos en cerca de 20.000 millones de pesos al año para su municipio, lo que, en su opinión, alcanzaría para ejecutar toda esta importante obra.

Agregó que la extensión “es supernecesaria” porque “Cundinamarca y Bogotá están embotellados por las calles 80 y 13. Generar una conexión directa por la calle 63 genera una nueva vía de acceso y disminuye los tráficos de las otras dos vías”.

Los temas por resolver

Nancy Valbuena, directora del Iccu, confirma que se vienen adelantando mesas de trabajo, a las cuales se vinculará en los próximos días a la Alcaldía de Funza, donde se está analizando el alcance y los impactos de la obra.

Según la funcionaria, si bien la prolongación de la calle 63 es necesaria, aún es “un proyecto en fase uno” y primero se deben resolver asuntos como los predios que deben ser adquiridos, las fuentes de financiación –incluida la contraprestación del aeropuerto– y si se hace con una iniciativa privada o como una obra pública. También se estudian los impactos que tendría en el tráfico en la Devisab y las demás concesiones viales que existen sobre el borde occidental.

La revisión de todos los factores con la ANI y el IDU, y vamos a hacerlo con la Alcaldía de Funza, porque toda (la obra) se desarrolla en el municipio”, explicó Valbuena, quien asegura que Bogotá ya está avanzando en su proyecto de continuar la vía hasta el río.

En este sitio termina la calle 63 o  la avenida José Celestino Mutis.

Foto: 

Sergio Acero Yate

La vía que se necesita

320 mil millones
de pesos es el costo estimado de llevar la vía de la transversal 112 a la Devisab.

El director del IDU, Diego Sánchez, destaca entre las bondades de la posible extensión de la calle 63 que genera una nueva alternativa de acceso a la ciudad por el occidente, tanto para el transporte de carga como para el particular, y la reducción de los tiempos de viaje.

Sánchez aclaró que ya hay sobre la mesa una propuesta de APP de Odinsa –que a través de Opaín tiene la concesión del aeropuerto– que incluye prolongar la calle 63 hasta la Devisab, y que construir los 4,7 km de vía que se necesitan, con tres carriles por calzada, ciclorruta y espacio público, puede costar alrededor de 320.000 millones de pesos, sin contemplar la adquisición de predios. Además, deben hacer un puente sobre el río Bogotá.

Como esos recursos no los tienen las entidades vinculadas al proyecto, Sánchez señala que van a analizar las posibles fuentes de financiación, las cuales pueden ser una valorización regional para los predios beneficiados, la contraprestación aeroportuaria o un peaje. Todas se pueden acumular para garantizar la financiación.

“La prolongación se puede hacer con una APP privada o como una obra pública, pero esa es una decisión que no se ha tomado”, dice el director del IDU, quien, no obstante, considera que tanto la construcción como las fuentes de financiación serán decisiones que deberá tomar la región metropolitana Bogotá-Cundinamarca, que ya fue aprobada por la Asamblea del departamento y que en el caso de Bogotá se está a la espera de la discusión en el Concejo.

En otras palabras, la prolongación de la calle 63 hacia la Sabana de Occidente no solo es apenas una iniciativa, sino que continuará así un tiempo más, al menos mientras supera todos los obstáculos que se le han encontrado.

GUILLERMO REINOSO RODRÍGUEZ
EDITOR BOGOTÁ
En Twitter: @guirei24

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